miércoles, marzo 01, 2006

(adaptación obligada)
Tango del viudo
Neruda

Oh Maligno, ya habrás hallado la carta,
ya habrás llorado de furia,
y habrás insultado el recuerdo de mi madre,
llamándola perra podrida y madre de perros,
ya habrás bebido solo, solitario,
el te del atardecer mirando mis viejos zapatos,
vacíos para siempre
y ya no podrás recordar mis enfermedades, mis sueños nocturnos, mis comidas,
sin maldecirme en voz alta como si estuviera allí aun ,
quejándome del trópico de los coolies coringhis,de las venenosas fiebres que me hicieron tanto dañoy de los espantosos ingleses que odio todavía.
Maligno, la verdad, que noche tan grande,que tierra tan sola!He llegado otra vez a los dormitorios solitarios,
a almorzar en los restaurantes comida fría,
y otra vez tiro al suelo la ropa,
no hay perchas en mi habitación, ni retratos de nadie en las paredes.
Cuanta sombra de la que hay en mi almadaria por recobrarte,
y que amenazadores me parecen los nombres de los meses, y la palabra invierno que sonido de tambor lúgubre
tiene.
Enterrado junto al cocotero hallaras mas tarde el cuchillo que escondí allí por temor de que me mataras,
y ahora repentinamente quisiera oler su acero de cocina,
acostumbrado al peso de tu mano y al brillo de tu pie:bajo la humedad de la tierra,
entre las sordas raíces,de los lenguajes humanos el pobre solo sabría tu nombre,
y la espesa tierra no comprende tu nombre hecho de impenetrables substancias divinas.
Así como me aflige pensar en el claro día de tus piernas recostadas como detenidas y duras aguas solares,
y la golondrina que durmiendo y volando vive en tus ojos,
y el perro de furia que asilas en el corazón,
así también veo las muertes que están entre nosotros desde ahora,
y respiro en el aire la ceniza y lo destruido,el largo, solitario espacio que me rodea para siempre.
Daría este viento del mar gigante por tu brusca respiración oída en largas noches sin mezcla de olvido,
uniéndose a la atmósfera como el látigo a la piel del caballo.
Y por oírte orinar, en la oscuridad, en el fondo de la casa,como vertiendo una miel delgada, trémula, argentina, obstinada,cuantas veces entregaría este coro de sombras que poseo,y el ruido de espadas inútiles que se oye en mi alma,
y la paloma de sangre que esta solitaria en mi frente llamando cosas desaparecidas,
seres desaparecidos,substancias extrañamente inseparables y perdidas.
Pablo Neruda
 
Delirio escrito por kany a las5:45:00 p. m.


1 Comments:


At viernes, marzo 03, 2006, Blogger Pablillous

perdona mi niña, pense en no postear eso por la misma razon..


besos

 



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