miércoles, mayo 07, 2008
Primer tiempo. Yo fui algo así como Machuca. Estudié en un colegio un resto cuico toda mi vida, católico y mixto.Me acuerdo que era uno de los más caros de la comuna y tal vez, de Santiago. Al principio yo era hija única y mis papás tenían buena situación económica para mantenerme matriculada, aún así, mi realidad era muy distinta a la de algunos compañeros, hijos de importantes agricultores, dueños de empresas cototas, o de representaciones de "firmas extranjeras".Muchos vivían en fundos, otros en parcelas, y el resto en casas, algunas parecían verdaderos museos.Los que eran más piola, vivían en casas "normales".
Entre tiempo.Como siempre pasa,llegan los tiempos de vacas flacas, papá cesante y una hermana en camino,resultado: media beca.Mis viejos querían a toda costa que yo siguiera en el colegio, pensaban que me merecía lo mejor...supongo que tenían muy buenas intenciones y razones para hacer lo que hicieron, dejarme ahí.
Desde adentro la cosa era muy distinta. Un simple lápiz podía marcar una tremenda diferencia entre dos alumnos (as), todavía me acuerdo el nivel de competencias de todo tipo, útiles,jumper,porque claro, no era lo mismo tener un jumper Marie Claire que uno comprado en Patronato o algo por el estilo.Si no tenías un par de zapatos pluma,no existías.Los lunes varios llegaban contando que habían subido a farellones,y claro venían quemados y con los lentes marcados en la cara.Ser cuico taquilla era la consigna, y yo estaba muy lejos de eso.Segundo tiempo.Pasado un rato, la situación en casa cambió y podían pagarme todo el arancel,chao beca. Irremediablemente caí en la tonterita de las marcas y esas cosas, claro que, mientras algunos (as)compañeros(as) tenían seis pares de zapatillas Topper, yo tenía solo uno.Todavía me acuerdo la gran cantidad de plata que mis papás gastaron pa regalarme un reloj swatch, como pa no quedar tan fuera de onda. Era super difícil sobreponerse a esas cosas,mantenerse al margen. Supongo que la adolescencia ayudaba harto a meterse en esa vorágine materialista. Otra mala racha,nueva hermana, beca completa.
Final.Hoy, después de... 20 años? repaso esta historia y me doy cuenta que no fue tan mala la experiencia.Aprendí a ponderar las cosas de distinta manera.Distingo con facilidad a la gente engrupía.De cierta forma, agradezco haber estado en un ambiente menos vulnerable y más protegido,si se quiere.Por suerte mantengo buenos amigos de la época, que me mostraron caminos e intereses distintos al reloj,la zapatilla o el jeans de moda.El tiempo se ha encargado de desbaratar muchos mitos.Mis compañeros no eran tan pudientes en general, varios papás se sacaban la cresta para mantener los pequeños lujos de sus retoños y el propio status.Hoy sigo en contacto con algunos compañeros(as), gracias a la tecnología, y bueno, las cosas han cambiado mucho.Supongo que hoy estamos en igualdad de condiciones.Todos sacándonos la cresta.
Delirio escrito por kany a las4:29:00 a. m.
2 Comments:
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Publicar un comentarioAt jueves, mayo 08, 2008, Banjara
Kany, creo que la experiencia de la pérdida de tu billetera te hizo como reflexionar que a veces se tiene y otras no y darles el valor real a las cosas. A quien no le ha pasado... y es verdad sacarse la cresta desde tan temprano para poder tener lukas que no te podían dar tus viejos es adiestrador y más adelante una experiencia de vida realizadora porque nadie te lo contó. Me alegro que tengas esa forma de ver las cosas, por lo demás, el valor al dinero es el que le da uno mismo y hay cosas mucho más importantes......
Besitos

