martes, febrero 17, 2009

Dalton Harron, por más señas: individuo apacible, criado afablemente en Pensilvania, en una ciudad de dimensiones medianas, y educado en colegios caros.De niño, bondadoso: hijo mayor de padres civilizados que habían muerto sin demasiado ruido.(Ahora) un hombre de treinta y tres años y de bastante buena estampa.Más callado que en otros tiempos.Quizá un poco exigente; algo sentencioso.Acostumbrado a que se le conteste cuando habla cortésmente con alguien , y no conforme con los bárbaros modales de la metrópolis en la que (ahora) vive.Pero sin resentimientos.El tipo de hombre que no maltrata a las mujeres, no pierde sus tarjetas de crédito ni rompe un plato al lavarlo, trabaja seriamente, presta dinero a los amigos sin poner mala cara y saca a pasear al perro todas las noches por muy cansado que se encuentre.El tipo de hombre que rara vez se desagrada; el tipo de hombre con quién no quiere tratos es desastre.
Diddy tenía su vida, aunque en realidad no estaba vivo.No es lo mismo.Hay hombres que son sus vidas.Otros, como Diddy, se limitan a habitarlas.Como inquilinos inseguros, que nunca saben hasta donde llega su propiedad ni cuando vence el contrato.Como cartógrafos incapaces, que dibujan una y otra vez mapas equivocados de extraños continentes.
Diddy tenía su vida, aunque en realidad no estaba vivo.No es lo mismo.Hay hombres que son sus vidas.Otros, como Diddy, se limitan a habitarlas.Como inquilinos inseguros, que nunca saben hasta donde llega su propiedad ni cuando vence el contrato.Como cartógrafos incapaces, que dibujan una y otra vez mapas equivocados de extraños continentes.
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© Susan Sontag.Estuche de muerte.Editorial Sudamericana 2007.
© Susan Sontag.Estuche de muerte.Editorial Sudamericana 2007.

